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COLOMBIA: Acodal llama la atención sobre el impacto del sector agua en la economía del país

El acceso inadecuado a servicios de agua y saneamiento, más factores climáticos como sequías o exceso de lluvias, ocasionando serios impactos económicos.

Así lo advirtió la presidente ejecutiva de Acodal, Maryluz Mejía de Pumarejo, quien explicó que ee trata de una variable que, inevitablemente, es prioritario abordar, tanto desde el análisis económico, como desde las soluciones estructurales, pues, en realidad, nos enfrentamos a datos contundentes y fundamentados en serias investigaciones de entidades como el propio Banco Mundial.

Por ejemplo, en Latinoamérica las sequías reducen el número de horas trabajadas en 4.5% y el nivel de ingreso salarial en 6.5%. De acuerdo con una excelente presentación que hizo en el reciente Congreso de Acodal la experta del Banco Mundial, Rita Cestti, fenómenos como La Niña o El Niño, tienen efecto en la tasa de desempleo.

Desde el punto de análisis sobre los efectos de las inundaciones, a nivel de Colombia, se han evidenciado, de acuerdo con la experta, casos en que población afectada por inundaciones asciende 2.8 millones de personas y daños económicos estimados en US$5.740 millones, una cifra equivalente a 2% del PIB.

Y sobre acceso inadecuado a servicios de agua y saneamiento, el país puede estar asumiendo un costo de US$2.500 millones/año (0,67% del PIB), con efectos en pérdidas económicas e impactos en la salud pública, según lo reseña también la funcionaria del BM.

De acuerdo con la misma especialista, en el mundo hay otros datos preocupantes de los efectos hídricos sobre la economía. Escasez y sequías tienen un costo medio de US$94.000 millones/año en pérdidas económicas a productores y consumidores. Las inundaciones dejan pérdidas por US$120.000 millones/año entre daños materiales y humanos. Además, el acceso inadecuado a servicios de agua y saneamiento, generan un costo de US$260,000 con impactos en la salud pública.

Los indicadores expuestos ponen de presente la necesidad de acometer en Colombia una política integral para el manejo del recurso hídrico, que, además de contrarrestar el impacto negativo sobre la economía, pudiera traer efectos positivos en cuanto al desarrollo de proyectos estructurales del sector agua y saneamiento, incentivando tanto la productividad industrial como la generación de empleo.

Esa política estructural que planteamos para el sector debería contemplar los siguientes aspectos:

Un plan de choque enfocado en la protección de los recursos hídricos.

Fortalecer la institucionalidad y gobernanza del agua.

Consolidar un inventario de aguas subterráneas, lagos, humedales y otras fuentes.

Profundizar las acciones encaminadas a mejorar la calidad del recurso hídrico.

En cuanto a la provisión de servicios de agua, hacer énfasis en servicios sostenibles de saneamiento en zonas urbanas y rurales, incluyendo transformación de empresas de agua.

Desarrollar sistemas de tratamiento de aguas residuales con un enfoque de economía circular.

Afianzar sistemas de riego y drenaje, con factores de mejora de desempeño de asociaciones de riego.

Construir capacidades de resiliencia, trabajando en infraestructuras gris y verde.

Construir embalses multipropósito.

Más datos

Pero nuestro análisis no termina allí, agrega la dirigente gremial. Al estudiar en detalle los resultados muy completos que nos entrega el último Estudio Nacional del Agua que elaboró con gran profundidad el Ideam, detectamos aspectos que deben analizarse detenidamente, porque tarde o temprano van a impactar la economía.

La mayor cantidad de áreas críticas en Colombia se presentan en la zona hidrográfica Magdalena-Cauca: subzonas del río Atá y medio Saldaña en el alto Magdalena, y en las subzonas de los ríos Guarinó, La Miel, Negro, Carare y del Opón del medio Magdalena.

En 2016 se vertieron 183 toneladas de mercurio al suelo y al agua por beneficio de oro (85%) y plata (15 %).

Está pendiente por mejorar la resolución espacial y temporal de temas relacionados con usos del agua, calidad y aguas subterráneas.

Persisten las deficiencias de información y de monitoreo para consolidar la evaluación integral y confiable de los siguientes aspectos:

Cargas contaminantes puntuales y difusas (generadas, tratadas y vertidas).

Fuentes hídricas de abastecimiento y receptoras de vertimientos (sectores usuarios del recurso).

Vulnerabilidad al desabastecimiento de la población y otros sectores.

Variabilidad y cambio climático.

Usos del agua (en fuentes de información, sistemas de información, factores de consumo, pérdidas y retornos, entre otros).

Es necesario contar con estadísticas e información base sobre la infraestructura hidráulica (embalses, plantas de tratamiento de aguas residuales, plantas potabilizadoras, agua en bloque, distritos de riego, etc.).

Se requiere intensificar el monitoreo de referencia nacional y regional de calidad del agua y de aguas subterráneas (cantidad y calidad).

Más allá de generar falsas alarmas o especulaciones, con estas reflexiones y como válidos intérpretes de la sociedad civil, queremos desde Acodal contribuir positivamente a una discusión seria que nos compete y nos compromete a todos.